Comentario de MAITREYA RAEL:
“Es imposible ser feliz teniendo miedo. El miedo es el enemigo más grande de la felicidad. La búsqueda espiritual para alcanzar la felicidad consiste, antes que todo, en destruir absolutamente todos los miedos que podemos tener. Algunos nos han sido inculcados desde nuestra más temprana infancia, otros por nuestra supuesta “educación”, otros por la supuesta “cultura”, libros, películas, programas de televisión, etc…En fin, los más peligrosos son aquellos que las religiones y los gobiernos han utilizado y utilizan todavía para asentar su poder. Los miedos son ilusiones. El miedo más grande de los humanos es la muerte. Entonces, ¿Por qué tener miedo de lo que es inevitable? 100% de los humanos mueren. Sin ninguna excepción. Entonces vivir no es solamente aceptar este fin inevitable sino darle la bienvenida con serenidad en lugar de temerla. El miedo frecuentemente se construye sobre el hecho de morir “antes de la hora” es decir muy joven. Entonces no hay “hora ideal” o momento ideal para morir, de ahí la necesidad de vivir feliz y sin pensar en el mañana, por lo tanto sin miedo. Vivir cada minuto intensamente sin ningún pensamiento de lo que pueda pasar después. Algunos van aún más lejos que el miedo a la muerte, al tener miedo de lo que habrá después de la muerte; y las religiones antiguas utilizan al máximo este miedo, como ese de quemarse eternamente en el infierno… De paso, hay que recordar que no existe una materia que “se queme eternamente”, por lo tanto es una imposibilidad científica. Un proceso de destrucción de todos los miedos que pueden habitarnos comienza por los detalles: hay que ponerse en meditación para identificar todos los miedos que puedan existir en nosotros. Evidentemente las mascarillas anti-Covid son una de las más fuertes expresiones del miedo: para empezar porque nos las ponemos por miedo a ser contaminados por los demás y luego porque en una sociedad en donde la mayoría las usa aunque sean totalmente inútiles, viene el miedo de ser juzgado por los demás por no conformarse o no comportarse “como todo el mundo”… Negarse a ponerse la mascarilla es una oportunidad para nuestro desarrollo personal en donde el mensaje que nosotros expresamos es claro: ¡No tengo miedo! ¡No tengo miedo de los virus ni de sus juzgamientos! Yo soy yo y vivo sin ningún miedo. Y al mismo tiempo respetando su libertad de vivir sus miedos, es decir de no vivir. Me pueden juzgar como egoísta, inconsciente o peligroso: es su elección el vivir juzgando a los demás y en el miedo. Yo no tengo que justificar mis propias elecciones y sobre todo mi elección de vivir sin ningún miedo y aún y sobre todo ¡del juzgamiento de los demás!”
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