Compartido por MAITREYA RAEL 🙂
LA HISTORIA
Un ingeniero entró en una estación de metro de Estocolmo, la capital de Suecia.
Allí se dio cuenta de que había, entre muchos lugares de entrada al metro, uno que dejaba libre el paso. Entonces preguntó a la vendedora de billetes por qué ese lugar dejaba libre el paso sin que hubiera ningún agente de seguridad cerca.
La señora le explicó entonces que ese paso era para las personas que, por cualquier motivo, no tenían dinero para pagar su billete.
Incrédulo, acostumbrado a la manera en su país, no pudo evitar hacer la pregunta que, para él, era obvia: – ¿Y si la persona tenía dinero pero simplemente no quería pagar?
La vendedora le dirigió sus ojos azules y, con una sonrisa de sorprendente pureza, le respondió: – ¿Pero por qué iba a hacer eso?
Sin poder responder, el ingeniero pagó su billete y pasó por la entrada, seguido por una multitud que también había pagado sus billetes.
El paso libre quedó vacío.
La honestidad es uno de los valores más liberadores que puede tener un pueblo. Una sociedad que ha conseguido transformar este valor en algo natural se encuentra sin duda en un estado de desarrollo superior. Esto es la educación… ¡También y sobre todo!
Cultiva este valor y transmítelo a tus hijos, a tus nietos, a tus alumnos, a la sociedad.
Tu mundo cambia cuando tú cambias. No premiemos las prácticas fraudulentas, los malos negocios, la corrupción…
Hagamos de la honestidad y la buena fe un hábito…