
Comentario de Pierre Gary, Obispo Raeliano:
Esta mañana, una rosa abrió en mi jardín, ofreciendo sus colores resplandecientes como una caricia de la mañana. Por un instante, el tiempo se detuvo. La contemplo. Siento la naturaleza sagrada de mi ser… Lo sagrado no puede estar mas que en nosotros. Sin necesidad de las santas escrituras u otras divinidades, todas las pruebas están en nosotros. Simplemente es abrir su ventana interior, estar atento en el instante, sentir la magia de la vida que fluye suavemente: una primera flor de mañana de primavera, un rayo de sol que traspasa el florero de cristal colocado en la mesa e inunda de sus miles de brillos toda la habitación. Este rayo de sol pone la magia en el instante. Para aquellos quienes saben ver, hay algo fantástico en lo ordinario: escuchar, sentir, acariciar, cantar, jugar, hablar, es simple y muy poderoso, sentir la vida fluir como un torrente de agua clara. “Soy consciente del instante”, “yo soy el instante” simplemente. El susurro del viento en los grandes árboles del jardín, los colores de la rosa, el canto de una amiga que ilumina la transparencia del día, el placer de escribir, mi alegría y mi serenidad, mis felicidades y mis tristezas también, lo extraordinario de la vida está en lo ordinario de cada instante. Lo sagrado está en la pureza de mi sentir. Simplemente es abrir su consciencia y lo extraordinario está allí. Lo sagrado está en nosotros, el respeto de los valores fundamentales del ser humano está inscrito en letras de oro en lo más profundo de nosotros mismos. No necesitamos de espiritualidad barata o cursos de religión para descubrirlo, está en nosotros. Lo sagrado es justo la intención que nos empuja a amarnos, a amar a los demás y sus diferencias, sentir los lienzos que nos unen, respetar la vida bajo todas sus formas. No hay escritura supuesta sagrada para dictar nuestra conducta. ¿Escrituras sagradas? Eso no quiere decir nada. Lo sagrado no puede estar que en lo más profundo de nosotros mismos, en la intención que lo ponemos en respetar la vida, bajo todas sus formas, su vida, la de los demás, la de la humanidad. Descubrimos este rincón secreto en nosotros mismos como descubrimos la belleza de una rosa una mañana de abril, contemplando la rosa, convirtiéndonos en la rosa, contemplando la vida, convirtiéndonos en la vida. Lo sagrado es sentir la vida, esta energía que fluye en cada brizna de hierba, en cada insecto, en cada ser humano en el planeta. Solo es eso, nada más y por lo tanto ¡es muy importante! Lo sagrado es la expresión del profundo respeto que cada ser humano tiene por la vida. Lo sagrado es la vida. Y la vida en este planeta es a los Elohim que la debemos.”
www.rael.org
Esta mañana, una rosa abrió en mi jardín, ofreciendo sus colores resplandecientes como una caricia de la mañana. Por un instante, el tiempo se detuvo. La contemplo. Siento la naturaleza sagrada de mi ser… Lo sagrado no puede estar mas que en nosotros. Sin necesidad de las santas escrituras u otras divinidades, todas las pruebas están en nosotros. Simplemente es abrir su ventana interior, estar atento en el instante, sentir la magia de la vida que fluye suavemente: una primera flor de mañana de primavera, un rayo de sol que traspasa el florero de cristal colocado en la mesa e inunda de sus miles de brillos toda la habitación. Este rayo de sol pone la magia en el instante. Para aquellos quienes saben ver, hay algo fantástico en lo ordinario: escuchar, sentir, acariciar, cantar, jugar, hablar, es simple y muy poderoso, sentir la vida fluir como un torrente de agua clara. “Soy consciente del instante”, “yo soy el instante” simplemente. El susurro del viento en los grandes árboles del jardín, los colores de la rosa, el canto de una amiga que ilumina la transparencia del día, el placer de escribir, mi alegría y mi serenidad, mis felicidades y mis tristezas también, lo extraordinario de la vida está en lo ordinario de cada instante. Lo sagrado está en la pureza de mi sentir. Simplemente es abrir su consciencia y lo extraordinario está allí. Lo sagrado está en nosotros, el respeto de los valores fundamentales del ser humano está inscrito en letras de oro en lo más profundo de nosotros mismos. No necesitamos de espiritualidad barata o cursos de religión para descubrirlo, está en nosotros. Lo sagrado es justo la intención que nos empuja a amarnos, a amar a los demás y sus diferencias, sentir los lienzos que nos unen, respetar la vida bajo todas sus formas. No hay escritura supuesta sagrada para dictar nuestra conducta. ¿Escrituras sagradas? Eso no quiere decir nada. Lo sagrado no puede estar que en lo más profundo de nosotros mismos, en la intención que lo ponemos en respetar la vida, bajo todas sus formas, su vida, la de los demás, la de la humanidad. Descubrimos este rincón secreto en nosotros mismos como descubrimos la belleza de una rosa una mañana de abril, contemplando la rosa, convirtiéndonos en la rosa, contemplando la vida, convirtiéndonos en la vida. Lo sagrado es sentir la vida, esta energía que fluye en cada brizna de hierba, en cada insecto, en cada ser humano en el planeta. Solo es eso, nada más y por lo tanto ¡es muy importante! Lo sagrado es la expresión del profundo respeto que cada ser humano tiene por la vida. Lo sagrado es la vida. Y la vida en este planeta es a los Elohim que la debemos.”
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