
Investigaciones recientes en epigenética muestran que el esperma no sólo transmite ADN.
También lleva señales biológicas sensibles al estilo de vida del padre antes de la concepción. La dieta, el estrés, el alcohol, el tabaco, el sueño o el estado emocional pueden alterar los marcadores químicos presentes en el esperma, llamadas marcas epigenéticas.
Estos marcadores no alteran la secuencia de ADN, pero sí influyen en cómo ciertos genes se expresarán en un niño.
De esta manera pueden jugar un papel en el metabolismo, la respuesta al estrés, el desarrollo del cerebro y la salud futura.
El esperma no almacena recuerdos emocionales, pero biológicamente refleja el entorno y los comportamientos del padre en el momento de la concepción.
Estos descubrimientos desafían la idea de que sólo importa la salud materna antes del embarazo: la paternidad biológica comienza, también, mucho antes de la concepción.
Lo que un hombre come, consume o vive hoy puede afectar la salud de la próxima generación.
Institutos Nacionales de Salud. (n.d.). Epigenética. NIH – Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano.

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