Comentario de Antoine Berner, Guía Raeliano e ingeniero de Software:
«Una vez más, la mente está siendo descrita como nosotros describiríamos un algoritmo. De este artículo, uno podría fácilmente diseñar un programa simple de toma de decisiones.»

¿Cómo tomamos las decisiones complejas?

Cuando tomamos una decisión compleja, a menudo dividimos el problema en una serie de decisiones más pequeñas. Por ejemplo, al decidir cómo tratar a un paciente, un médico puede seguir una jerarquía de pasos: elegir una prueba de diagnóstico, interpretar los resultados y luego recetar un medicamento. Tomar decisiones jerárquicas es sencillo cuando la secuencia de elecciones conduce al resultado deseado, pero cuando el resultado es desfavorable, puede ser difícil descifrar qué salio mal.
Por ejemplo, si un paciente no mejora después del tratamiento, hay muchas razones posibles: tal vez la prueba de diagnóstico sea precisa solo el 75 por ciento del tiempo, o tal vez el medicamento solo funcione para el 50 por ciento de los pacientes. Para decidir qué hacer a continuación, el médico debe tener en cuenta estas probabilidades. En un nuevo estudio, neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, exploraron cómo el cerebro razona razona las causas probables de fracaso después de una jerarquía de decisiones. Descubrieron que el cerebro realiza dos cálculos utilizando una red distribuida de áreas en la corteza frontal. Primero, el cerebro calcula la confianza sobre el resultado de cada decisión para determinar la causa más probable de un fallo, y segundo, cuando no es fácil discernir la causa, el cerebro hace intentos adicionales para ganar más confianza.

«Crear una jerarquía en la mente de uno y navegar por esa jerarquía mientras se razona sobre los resultados es una de las fronteras interesantes de la neurociencia cognitiva», subraya el autor principal del estudio, Mehrdad Jazayeri, profesor de Desarrollo de Carreras de Ciencias de la Vida y miembro del Instituto McGovern para el Cerebro del MIT. La estudiante graduada del MIT Morteza Sarafyzad es la autora principal del artículo, que se publica este jueves en ‘Science’.

RAZONAMIENTO JERÁRQUICO Estudios anteriores sobre la toma de decisiones en modelos animales se han centrado en tareas relativamente simples. Una línea de investigación se ha centrado en cómo el cerebro toma decisiones rápidas al evaluar evidencia momentánea. Por ejemplo, una gran cantidad de trabajo ha caracterizado los sustratos neurales y los mecanismos que permiten a los animales clasificar los estímulos no fiables en una base de prueba por prueba.

Otra investigación se ha centrado en cómo el cerebro elige entre las múltiples opciones al basarse en resultados anteriores en múltiples ensayos. «Estas han sido líneas de trabajo muy fructíferas –señala Jazayeri–. Sin embargo, realmente son la punta del iceberg de lo que hacen los humanos cuando toman decisiones. Tan pronto como se ponen en una situación real de toma de decisiones, ya sea elegir un socio, escoger un coche, decidir si tomar este medicamento o no, estas se convi …

 

 

 

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