
La sexóloga Chiari Ikemoto nos explica que los templos shintoistas (shintos) fueron diseñados con la forma de los genitales femeninos, esta idea se volvió un movimiento social en nombre de la liberación femenina. La industria sexual en Japón es grande, con “hoteles de amor” exclusivos para tener sexo, ánimes, pornografía. La comercialización del sexo es una cosa pero la vida real está lejos de eso. La sexualidad en Japón aún está muy cerrada. Japón destina 3 horas por año a la educación sexual, otros países 30 horas. Estadísticas de actividad sexual por país muestran que el mayor es 160 veces por año mientras que en Japón es de 45 veces por año. Japón tiene el peor récord del mundo. Otras estadísticas muestran que tiene 22 veces por año en promedio. En satisfacción sexual encuesta mostró a Japón como el 2do peor récord. El 40% de los japoneses entre los 18 y 34 es virgen. Como educadores sexuales sentimos que esto es una crisis. Las parejas sin sexo en Japón exceden el 60%. Tenemos que investigar por qué los japoneses no están interesados ya en el sexo.
Por un largo tiempo tenían en su historia facilidad para el sexo, la gente no fue influenciada por control ideológico, pero en 1880 todo cambió. Los japoneses tenían festivales de genitales adorados como dioses. Se permitía el sexo entre diferentes parejas. Pero durante la guerra el gobierno japonés quiso enrolar a los hombres para el combate, pero las familias eran centradas en el sexo y no querían ir a la guerra. El gobierno creó la ley del adulterio en 1880 como contramedida y puso multas por sexo extramarital. Esto fue un castigo para las mujeres. Las mujeres eran castigadas pero los hombres si podían tener relaciones fuera del matrimonio. Ahí se definió que la sexualidad de la mujer no debía ser discutida, pero la del hombre y sus deseos sexuales y amoríos era aceptada y así la prostitución se desarrolló. El adulterio se abolió en 1947 con la constitución japonesa porque violaba la igualdad de género, aunque aún persiste la inequidad entre hombres y mujeres.
Debido a la internet las japonesas están interesándose en retomar su sexualidad, pero la educación es tan limitada. Las mujeres no se tocan y no tienen conocimiento adecuado sobre sus órganos sexuales, lo que lleva a experiencias incómodas e insatisfactorias, el sexo les duele, se vuelve una labor que la mujer haga feliz a su esposo, entonces muchas parejas dejan de tener sexo luego del embarazo y continúan así por décadas. La ausencia de una comunicación sexual saludable entre parejas lleva a dificultades en la relación. Esto previene a las generaciones más jóvenes el volverse interesadas en el sexo.
Muchas mujeres acuden a nosotras para experimentar aunque sea un orgasmo en sus vidas. Buscan restaurar una sexualidad saludable en sus vidas. La educación incluye prácticas sexuales. Aprenden anatomía funcional para el placer y el orgasmo. Al tocar tu cuerpo guiada por un profesional, comprendes claramente. Si logramos incorporar a la educación sexual en los medios principales de comunicación, mejorará la salud sexual de los japoneses. Japón es un país sin sexo. En occidente el sexo es disfrutado como un deporte de manera casual, en Japón es una expresión de conexión y expresan su amabilidad. Esperamos un día la educación sexual lo solucione.
CUMBRE DEL CLÍTORIS
Organizado por la organización Clítoris
www.clitoris.io
Por un largo tiempo tenían en su historia facilidad para el sexo, la gente no fue influenciada por control ideológico, pero en 1880 todo cambió. Los japoneses tenían festivales de genitales adorados como dioses. Se permitía el sexo entre diferentes parejas. Pero durante la guerra el gobierno japonés quiso enrolar a los hombres para el combate, pero las familias eran centradas en el sexo y no querían ir a la guerra. El gobierno creó la ley del adulterio en 1880 como contramedida y puso multas por sexo extramarital. Esto fue un castigo para las mujeres. Las mujeres eran castigadas pero los hombres si podían tener relaciones fuera del matrimonio. Ahí se definió que la sexualidad de la mujer no debía ser discutida, pero la del hombre y sus deseos sexuales y amoríos era aceptada y así la prostitución se desarrolló. El adulterio se abolió en 1947 con la constitución japonesa porque violaba la igualdad de género, aunque aún persiste la inequidad entre hombres y mujeres.
Debido a la internet las japonesas están interesándose en retomar su sexualidad, pero la educación es tan limitada. Las mujeres no se tocan y no tienen conocimiento adecuado sobre sus órganos sexuales, lo que lleva a experiencias incómodas e insatisfactorias, el sexo les duele, se vuelve una labor que la mujer haga feliz a su esposo, entonces muchas parejas dejan de tener sexo luego del embarazo y continúan así por décadas. La ausencia de una comunicación sexual saludable entre parejas lleva a dificultades en la relación. Esto previene a las generaciones más jóvenes el volverse interesadas en el sexo.
Muchas mujeres acuden a nosotras para experimentar aunque sea un orgasmo en sus vidas. Buscan restaurar una sexualidad saludable en sus vidas. La educación incluye prácticas sexuales. Aprenden anatomía funcional para el placer y el orgasmo. Al tocar tu cuerpo guiada por un profesional, comprendes claramente. Si logramos incorporar a la educación sexual en los medios principales de comunicación, mejorará la salud sexual de los japoneses. Japón es un país sin sexo. En occidente el sexo es disfrutado como un deporte de manera casual, en Japón es una expresión de conexión y expresan su amabilidad. Esperamos un día la educación sexual lo solucione.
CUMBRE DEL CLÍTORIS
Organizado por la organización Clítoris
www.clitoris.io
MES DE LA TOMA DE CONSCIENCIA DEL CLÍTORIS
Organizado por Clitoraid
www.clitoraid.org
Organizado por Clitoraid
www.clitoraid.org

Español