Comentario de MAITREYA RAEL:
«LIBERTAD POR ENCIMA DE LA MENTE DE ESTADO POLICIAL: «Descriminalización de todas las drogas para el uso personal: Las infecciones de VIH y los crímenes asociados han todos disminuido como resultado». ¡Eso debería ser aplicado en todas partes! Algunos gobiernos realmente anteponen la libertad, felicidad y riqueza de sus ciudadanos por encima de su emoción de usar el «poder dictatorial» por medio de las mentes del estado policial. Lo mismo para Suecia que contra el covid no impuso ningún confinamiento o uso de mascarillas y no ha visto más muertes que todo pasado año con la gripe normal.»
Nota: El texto entre comillas que cita MAITREYA RAEL en su comentario es extraído del artículo original en inglés publicado por la BBC.

Al tratar el consumo como un problema de salud, hace 20 años este país salió de una grave crisis.

Portugal se enfrentó en los años 90 a una grave crisis social: el consumo de drogas había penetrado todas las capas de la sociedad y las muertes por sobredosis, la transmisión de enfermedades infecciosas y la saturación en las cárceles alcanzaron cifras récord. “Era imposible encontrar una familia que no tuviera un problema con las drogas”, recuerda el doctor João Castel-Branco Goulão, director del Servicio de Intervención de Comportamientos Adictivos y Dependencias (Sicad).

Fue entonces cuando el gobierno del presidente Jorge Sampaio (1996-2006) se vio obligado a darle un giro radical a la ineficiente política de prohibición y acudió a grupos de expertos de otros países para buscar una solución basada en conocimiento confiable y evidencia científica.

El resultado de esta consultoría fue la puesta en marcha en 1999 de la Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas, que sigue vigente y es considerada un referente mundial en el tema.

Los principios básicos de esta ley –según explica Alexander Quintanilla, uno de los consultores de la estrategia– parten del hecho de que las drogas nunca dejarán de existir en la sociedad, así que la mejor manera de reducir el daño que producen no es prohibirlas, sino descriminalizar su consumo y porte.

De esta manera, el usuario sale del sistema criminal e ingresa al sistema de salud, donde se le garantiza el acceso a herramientas de reducción de daños, como atención médica y psicológica, terapias de sustitución de opioides (con metadona y naxolona), suministro de jeringas estériles, preservativos y acceso a información.

La estrategia, tras su implementación a lo largo de dos décadas, probó ser más que efectiva. El consumo de heroína pasó de afectar al uno por ciento de la población (de 10 millones) en 1999 al 0,3 en la actualidad.

En el 2017 se registraron 38 sobredosis, una baja demasiado significativa si se compara con los días en que se registraban hasta 20 sobredosis en 1999. Los nuevos

casos de enfermedades infecciosas como VIH, tuberculosis y hepatitis pasaron del 15 por ciento en 1999 al 1 por ciento en 2019.

Y la saturación del sistema carcelario bajó del 75 al 45 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales presentadas hace un mes en la cumbre de reducción de daños, organizada por la ONG Harm Reduction International (HRI), a la que EL TIEMPO fue invitado.

HR19 Portugal

Sumado a estas cifras, según declara Jorge Queiroz, director de la Agencia Piaget para el Desarrollo (Apdes), la relación entre los consumidores y el Estado pasó a ser de mutua confianza, lo que a su vez influyó en la reducción de crímenes y violencia relacionada con el tráfico y consumo de narcóticos (Ver entrevista).

A pesar de las iniciativas de varios expresidentes colombianos, incluidos Juan Manuel Santos y César Gaviria, quienes integran la Comisión Global de Drogas, Colombia sigue siendo un país prohibicionista que ve el fenómeno más como un hecho criminal que de salud pública. La Comisión recomienda ir por una línea de reducción de riesgos de alto espectro, que protejan a las personas afectadas por el prohibicionismo, como campesinos y consumidores, y aboga por incluir los derechos humanos en las políticas de drogas.

Las medidas de ‘mano dura’ contra las drogas, de hecho, fueron criticadas en la cumbre de Oporto por la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, quien urgió a los gobiernos a seguir la estrategia de reducción de daños de Portugal.

“El prohibicionismo –declaró Bachelet– no solo no ha logrado que los países estén libres de drogas, sino, por el contrario, “la cantidad de sustancias que producen y consumen es mayor que nunca”.

“Si los gobiernos quieren atacar la crisis de opioides y mejorar la salud de sus comunidades, deben invertir y apoyar la reducción de daños. La evidencia es irrefutable”, subrayó en el mismo evento la directora de HRI, Naomi Burke-Shyne.

X