Comentario de un Raeliano compartido por MAITREYA RAEL
“Queridos hermanos y hermanas,
Quiero agradecerles sus cálidos testimonios llenos de gratitud, amor y bondad hacia nuestro hermano Michel Beluet. Justo antes de dejarnos, con mi propia sensibilidad, le transmití cada una de sus frases, de sus palabras. Tengan la seguridad de que no me he olvidado de nadie.
Después de estos numerosos testimonios, se mostró profundamente conmovido, incluso hasta el punto de sollozar mientras intentaba decir con algunas palabras que quizás le hubiera gustado seguir a nuestro lado, pero que le dolía tanto el corazón que era mejor marcharse con suavidad, sin dolor. Pudimos ver cómo acogía todo nuestro amor. Era como una bomba de amor que lo bañaba.
Y dijo que se sentía privilegiado por beneficiarse de lo que la medicina actual le ofrece con la asistencia médica para morir.
Michel, Richard y yo hablamos durante muchas, muchas horas juntos, confiando el uno en el otro, descubriéndonos, conociéndonos, y sobre todo permitiendo a Michel contar su historia, en definitiva, contar su vida.
Éramos conscientes de que esto le hacía mucho bien. Nos hicimos cada vez más cómplices de nuestra vida… de su vida… de su muerte.

Pudimos sentir cómo Michel había tomado su decisión de forma iluminada, que para él la sabiduría era poner fin a su sufrimiento. Dijo que, según sus propios criterios, había vivido bien su vida, que no se arrepentía de nada. “Una vida bien vivida”, dijo.
Justo antes de recibir la inyección, dijo al médico y a la enfermera que si no había tenido el privilegio de decidir su nacimiento, hoy tenía el privilegio de elegir su muerte.
Al mismo tiempo, conociendo su lado humorístico, le pedí que me enviara un correo electrónico para saber qué había al otro lado. Michel prometió hacerlo. El médico pidió que le pusieran en copia, ya que tenía muchas preguntas que hacer. Michel respondió:
“Puedes contar conmigo”. ¡jajajajal! 😊
Y luego, un gran silencio… Como habíamos previsto, el momento final fue de gran religiosidad. Richard y yo, cada uno con nuestras dos manos, sostuvimos su mano y su brazo mientras al otro lado de la cama el médico le aliviaba, suave y delicadamente de su sufrimiento.
Dicho esto, me gustaría compartir con vosotros lo que sentí durante esos extraordinarios minutos.
Para mí, mientras vivía esos largos minutos en los que la vida de Michel se escapaba lentamente, en los que la muerte se instalaba también lentamente, sentí al mismo tiempo que la vida volvía a tomar el relevo. Que renacía en otro lugar…

Que por fin se liberaba… pero también que por fin era recompensado. Una reflexión que si puede basarse en una cierta lógica, cuando se está en un momento tan presente, cuando se toca la carne de la persona, cuando se está en una religiosidad tan grande, se siente más allá de lo racional. Como si una luz hubiera venido a iluminar su muerte…
Pero esta percepción sólo me pertenece a mí, por supuesto. Sólo los “Elohim”…
Michel nos dejó con toda su conciencia, con una maravillosa serenidad.
Richard y yo tuvimos el privilegio de estar a su lado hasta el final de su maravilloso viaje en nuestro planeta, de su maravillosa participación en la misión más hermosa de la Tierra.
GRACIAS Michel.
Jean-Claude”
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