Comentario de MAITREYA RAEL:
“Una madre realmente amorosa”

Un juez perdona a una madre de 83 años que mató a su hijo discapacitado

Esta es una triste historia que nos llega desde China. Hace unos meses una mujer de edad avanzada tomó la decisión de matar a su hijo discapacitado “por amor” y porque no quería dejar la responsabilidad de tener que cuidarlo a nadie.

La anciana tenía un hijo de 46 años al que tenía que cuidar continuamente ya que sufría una severa discapacidad y no podía valerse por sí mismo. El hijo de esta mujer nació de forma prematura con una discapacidad mental y física que le dejó incapacitado para hablar, caminar y desempeñarse con independencia.

Con el tiempo, sus músculos se fueron atrofiando y su condición fue empeorando gravemente, lo que obligó a su progenitora a tener que emplear cada vez más tiempo en su cuidado.

El 9 de mayo de este año -según admitió ante la Corte- la mujer -de 83 años y apellidada Huang- drogó a su hijo con unas 60 pastillas ansiolíticas, le puso algodones en la nariz y lo estranguló hasta la muerte. Al día siguiente se entregó a la policía.

El 21 de septiembre pasado, la mujer explicó ante el jurado que dirimía su caso por qué mató a su hijo. “Me estoy volviendo vieja y débil y tenía miedo de morir antes que él, ya que no habría nadie que pudiese cuidar de mi hijo”, dijo Huang ante la Corte. “Estuve una semana pensando qué hacer, hasta que decidí continuar con el plan”.

El juez le preguntó por qué no podía otro miembro de la familia hacerse cargo de su hijo, a lo que Huang respondió que no quería dejar esa responsabilidad a nadie. “Terminar con su dolorosa vida era mejor a que siguiera sufriendo. A mi hijo nunca le he odiado o vilipendiado. Nunca había pensado tirar la toalla, pero en los últimos dos años mi salud se ha ido deteriorando”.

Por su parte, la familia de esta mujer la defendió ante el tribunal: “Durante 46 años, ella cuidó con devoción de su hijo y en los últimos tiempos se vio obligada a tomar una horrible decisión. El crimen de mi madre no es un homicidio”, aseguró su hijo mayor. “Ella solo quería que terminase su sufrimiento, en lo más profundo de su corazón ella no quería hacer daño a mi hermano pequeño”.

Finalmente, el juez tuvo misericordia y condenó a la mujer a una sentencia suspendida de tres años de cárcel, por lo que no tendrá que ingresar en prisión. El juez explicó que, a pesar de que incumplió la ley, la mujer merece clemencia. “No se trata de un asesinato causado por el odio, esto fue un asesinato por amor”.