Comentario de Pierre Gary, Obispo Raeliano y asistente de MAITREYA RAEL:
El vuelo del pájaro.
Planea en la claridad del cielo. Sin ruido, se desliza por encima de las colinas con suavidad, majestuosidad y tranquilidad como para mezclarse mejor en la curvatura de las colinas. Sobrevuela, mira, observa. El pájaro majestuoso llena la atmósfera de la mañana de su danza fluida. Sus gestos son lentos, sus alas permanecen inmóviles como un lienzo hacia la belleza del paisaje, hacia la tranquilidad de la mañana, hacia el movimiento de la vida. Su vuelo se desliza en el aire, como la vida se desliza en el tiempo. Todas las emociones desaparecen y se disuelven en la pureza del instante para dar paso a una calma pacífica teñida de serenidad. El silencio, la presencia del pájaro, las caricias del viento nos transportan en la intensidad del momento, tan particular que sentimos la sombra de las montañas más allá de la niebla que gotea en la magia de los árboles que imperceptiblemente se ondulan bajo la fina brisa que se eleva desde el valle. Perfumes de frescura nos alcanzan. La contemplación nos abre hacia la unidad. Gracias al pájaro en este paisaje, uno se siente más en si mismo y le damos gracias a aquellos quienes nos crearon y sobretodo a aquel por el que sabemos todo esto.”
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